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COVID-19

Tratamiento

 
Impedir una cumbre aguda de infecciones, conocido como achatar la curva de epidemia, ayuda a evitar que colapsen los sistemas de salud, y también proporciona más tiempo para el desarrollo de un tratamiento/de una vacuna. Extendiendo las infecciones sobre un marco de tiempo más largo permite a los servicios de salud una mejor gestión del volumen de pacientes.8081

No se conoce un tratamiento efectivo para la enfermedad. La OMS recomienda que se realicen ensayos controlados aleatorizados con voluntarios para comprobar la efectividad y seguridad de algunos tratamientos potenciales.

La Academia Militar de Ciencias Médicas de la República Popular China aseguró haber desarrollado «con éxito» la vacuna recombinante contra el coronavirus, y señaló que se prepara para su producción «a gran escala», de acuerdo a un comunicado emitido por Ministerio de Defensa de este país.

La investigación para encontrar un tratamiento eficaz comenzó en enero de 2020, pero es probable que no haya resultados hasta 2021.​ El Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades empezó a comprobar, a finales de enero, la eficacia de algunos tratamientos eficaces preexistentes contra la neumonía en pacientes con COVID-19.​ Se ha experimentado también con Remdesivir, un inhibidor de la ARN polimerasa,​ y con interferón beta.

A finales del mes de enero de 2020, unos investigadores chinos expresaron su interés por iniciar ensayos clínicos con remdesivir, cloroquina y lopinavir/ritonavir, unos fármacos que parecieron inhibir el virus de forma efectiva en cultivos celulares en experimentos preliminares.​ El 5 de febrero de ese mismo año, China patentó el uso de remdesivir contra la enfermedad.

A finales de enero, el Ministerio de Salud de Rusia identificó tres medicamentos para adultos que podrían ayudar a tratar la enfermedad. Son ribavirina, lopinavir/ritonavir e interferón beta-1b. Estos fármacos se usan habitualmente para tratar la hepatitis C, infección por VIH y la esclerosis múltiple, respectivamente. El ministerio ofreció a los hospitales rusos descripciones y guías sobre el mecanismo de acción del tratamiento y las dosis recomendadas.​ En febrero, China comenzó a usar triazavirin, un fármaco de 2014 desarrollado en Rusia, con el objetivo de comprobar si es efectivo en el control de la enfermedad. Este fármaco fue creado en la Universidad Federal de los Urales en Ekaterimburgo para tratar la gripe H5N1 (gripe aviar). Se ha utilizado contra COVID-19 debido a la similitud entre las dos enfermedades. El fármaco también parece ser efectivo contra la fiebre del valle del Rift y el virus del Nilo Occidental, entre otras.​

El remdesivir y la cloroquina inhiben eficazmente al coronavirus in vitro.

El fosfato de cloroquina ha demostrado una eficacia aparente en el tratamiento de la neumonía asociada a COVID-19. En pruebas clínicas con 100 pacientes se encontró que es superior al tratamiento de control para inhibir la exacerbación de la neumonía, mejorar los hallazgos de las imágenes pulmonares, promover una conversión negativa al virus y acortar la enfermedad. La actividad antiviral y antiinflamatoria de la cloroquina pueden explicar su eficacia en el tratamiento de pacientes con neumonía por COVID-19

El Centro Nacional de Desarrollo Biotecnológico de China afirmó el 18 de marzo que el antiviral favipiravir, un inhibidor de la ARN polimerasa,​ mostró resultados positivos en un estudio de casos y controles con ochenta pacientes y recomienda que se incluya en el tratamiento.

Pronóstico

De entre los 41 primeros casos de COVID-19 que fueron tratados en hospitales de Wuhan, trece (32 %) necesitaron cuidados intensivos y seis (15 %) murieron.​ Muchos de los que fallecieron presentaban comorbilidades como hipertensión arterialdiabetes o enfermedad cardiovascular que debilitaban sus sistemas inmunológicos.

En estos casos tempranos que acabaron en fallecimiento, la mediana de la duración de la enfermedad fue de catorce días y el rango total fue de 6 a 41 días.

De los casos confirmados, 80,9 % fueron clasificados como casos leves.

Hasta el 20 de febrero de 2020, 2 114 de los 55 924 casos confirmados por laboratorio habían muerto, lo cual representaba un cociente de fatalidad bruto del 3,8 % (CFR del inglés crude fatality ratio). El CFR general variaba en esos momentos de la epidemia, según la ubicación y la intensidad de la transmisión, entre un 5,8 % en Wuhan y 0,7 % en otras áreas en China. En China, el CFR general fue mayor en las primeras etapas del brote (17,3 % para casos con inicio de síntomas del 1 al 10 de enero) y se ha ido reduciendo con el tiempo a 0,7 % para pacientes con aparición de síntomas después del 1 de febrero. El nivel de atención ha evolucionado a lo largo del curso del brote. La mortalidad aumenta con la edad y parece ser más alta entre los hombres que en las mujeres (4,7 % frente al 2,8 %). Mientras que los pacientes que no informaron de condiciones comórbidas tenían una CFR del 1,4 %, los pacientes con comorbilidad fallecían a tasas mucho más altas: 13,2 % para aquellos con enfermedad cardiovascular, 9,2 % para diabetes, 8,4 % para hipertensión, 8,0 % para enfermedad respiratoria crónica y 7,6 % para cáncer.

Al 3 de marzo de 2020 a nivel global, 3 110 de los 90 892 casos reportados de COVID-19 habían muerto (3,4 %), según cifras indicadas por el director de la OMS​.

En la Argentina, ya son 266 los casos que han sido confirmados. De estos, 190 tienen un antecedente de viaje internacional, 59 son transmisión local en conglomerado, 1 caso no tiene antecedente de viaje o contacto estrecho y 17 se encuentran en evaluación epidemiológica (REUTERS)

“Se está iniciando la transmisión comunitaria”. Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud nacional, anunció este lunes lo que, en rigor, es una nueva fase de la expansión del coronavirus en Argentina. El Gobierno lo esperaba. Iba a ocurrir, como sucedió en otras partes del mundo.

La llamada transmisión comunitaria se produce cuando ya no es posible rastrear el origen de la infección, es decir cuando el virus circula entre personas que no viajaron al exterior ni tuvieron contacto con ninguna que estuvo en el exterior.

Son un nuevo eslabón en la cadena de contagio que comenzaron las personas que trajeron el virus de otro país. Esas personas pasaron el virus a otras, que entran en el grupo de “contacto estrecho”. Y estas, a la vez, propagan el virus a un grupo que se indica dentro de la “transmisión en conglomerado”.

 Se calcula que el virus se multiplica al doble cada dos o tres días y la idea es disminuir. Para eso es necesario cumplir con la cuarentena”,